Comercio internacional y recuperación económica

Es de “Vox populi” que las exportaciones españolas están creciendo a buen ritmo. Según fuentes del gobierno la economía estaría cayendo del entorno del 3% sin la pujanza del sector exterior, pero esto es de perogullo, es como si del sector productivo eliminamos el turismo, o el sector alimentario, que tienen mucho peso en nuestra economía.
El Comercio Internacional es de vital importancia para las empresas españolas, y quizás, después de mucho tiempo y gobiernos de distinta índole, consigamos que por fin, el sector industrial español tenga peso dentro de la economía española.
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Tiene gracia que el cambio del modelo productivo tenga que ser fruto de una crisis.
Sea como fuera, las empresas españolas tienen que mirar fuera de nuestras fronteras, para poder crecer. España y sus productos son atractivos, debido al gran esfuerzo que se está realizando por parte de la masa trabajadora, reduciendo salarios y perdiendo parte de los derechos adquiridos.

Si el precio es importante para triunfar fuera de nuestras fronteras, y tener éxito en el Comercio Internacional, no menos importante es la marca España, que gracias a las reformas emprendidas (aquí si debemos decir que el gobierno es el responsable), hemos pasado de ser sospechosos de insolventes, a ser punto de admiración por nuestros esfuerzos reformistas.
No podemos obviar que tenemos una masa muy importante de jóvenes altamente preparados, que a pesar de todas las críticas vertidas sobre el sistema educativo, tenemos una generación con un nivel de preparación que es envidiada fuera de nuestras fronteras, aunque aquí no sepamos ver nuestro potencial. ¿O es que nuestros ingenieros se van fuera por que están mal preparados?
Esperemos que gracias a las exportaciones nuestras empresas y nuestra economía se recuperen, y seamos capaces de recuperar gran parte del capital humano que ahora exportamos, como si de mercancía se tratara, por que para seguir creciendo en el futuro, nuestras empresas van a necesitar a todas las personas preparadas que están saliendo fuera de España.

Contabilidad Familiar

No se si en algún momento te has planteado llevar una contabilidad familiar, anotar diariamente lo que gastas y lo que ingresas (al mes, ojala fueran ingresos diarios).
Hace unos días me encontré por la red un vídeo promocionando un libro japonés, el Kabebo.

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Resulta que los japoneses desde hace tiempo utilizan este tipo de libro, orientado a gestionar la contabilidad familiar. En este libro se anotan todos los gastos diarios, hasta los más insignificantes. Se van desglosando los gastos por partidas: lo que gastas en el super, lo que destinas a ocio, regalos, alquiler o hipoteca, la reparación del coche, que siempre se estropea en el peor momento…
Como todas las contabilidades la idea es saber donde estamos, hacia donde nos dirigimos y por supuesto saber si nuestra actuación es mejorable.

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Yo voy a contribuir a tu economía familiar y te voy a sugerir que no te compres el Kabebo, te voy a dar una página web, maravillosa, donde te puedes descargar un montón de aplicaciones Excel para casi todo, y entre ellas como es lógico: llevar la contabilidad familiar. (Economía Excel)
Si prefieres hacer tus anotaciones manualmente, adelante, pero si lo tuyo es la tecnología, seguro que no quedas defraudado con esta aplicación. Puedes anotar exactamente lo mismo que con el libro: gastos diarios-ingresos diarios.
Lo que no debes calcular, por que para eso es una aplicación: de donde provienen los ingresos y de donde los gastos.
Cuando toda esta información está en tus manos, es cuando llega el trabajo realmente duro: ¿Se puede mejorar el presupuesto? ¿Dónde gastamos en exceso? ¿Podríamos mejorar nuestros ingresos? ¿Y el ahorro familiar?

No se si te habré ayudado a mejorar tu economía familiar, o quizás si, por que ahora no necesitas comprar ningún libro de contabilidad….

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Depósitos a plazo fijo

El depósito a plazo fijo, es una de las formulas de depósito bancario, que tenemos disponibles los ahorradores para obtener una rentabilidad por nuestro dinero.
Este tipo de depósitos es la base para el funcionamiento de la banca tradicional, ya que si los pequeños ahorradores no ingresamos dinero en los bancos, difícilmente estos se lo van a prestar a terceros.
El depósito a plazo fijo, es un producto, en el que un cliente entrega a una entidad bancaria una cantidad de dinero, durante un plazo de tiempo pactado, a cambio de recibir una cantidad de dinero en forma de interés. La remuneración puede recibirse al final del periodo pactado o durante la duración del plazo, en fracciones.
Cuando se firma este tipo de contrato, el depositante debe tener claro que el dinero prestado no lo va a necesitar durante el periodo del periodo pactado, ya que si lo necesita antes de terminar el periodo del depósito, la entidad suele penalizar la devolución de la cantidad depositada, mermando sensiblemente la rentabilidad.
Por regla general cuanto mayor es el plazo pactado para el depósito, la rentabilidad suele aumentar, aunque en los momentos económicos que vivimos no siempre esta regla se cumple, ya que hay entidades que pueden llegar a ofrecer rentabilidades muy atractivas en cortos periodos de tiempo, cuando se trata de captar nuevos clientes o nuevos incrementos de capital.
Al acercarnos a la entidad bancaria para contratar uno de los depósitos a plazo fijo que nos puede ofrecer, tenemos que entender muy bien lo que nos ofrecen y leer el contrato antes de firmarlo.
Este consejo es aplicable sobre todo a los nuevos productos estructurados, que suelen ligar la rentabilidad del producto a la evolución de un activo, y se comercializan como si fuera un depósito tradicional, cuando en realidad no lo es.

Muchas veces estos depósitos no consiguen batir a la inflación económica, pero está claro que la rentabilidad será mayor que conservar nuestro dinero en una cuenta no remunerada, o ponerlo bajo el colchón.

El Dinero Irracional

Está comprobado que cuando hablamos de dinero no somos racionales, parece que las matemáticas abandonan nuestra mente y nuestro comportamiento lejos de ser lógico, acaba siendo todo lo contrario.
En diversos estudios se ha comprobado mi afirmación, cuando hablamos de dinero somos irracionales.

En EEUU, donde son tan aficionados a medirlo todo y donde se hacen los experimentos más extravagantes, pero a la vez esclarecedores, durante años los psicólogos han estado realizando un experimento con estudiantes, para comprobar hasta que punto nuestro comportamiento es irracional, cuando el dinero entra en escena.
El experimento en cuestión es subastar un billete de 20 dólares, comenzando por un dólar y subiendo las pujas de 1 en 1. Hay una pequeña trampa y es que cuando llegas al límite, si abandonas la puja y otro puja 1 dólar más que tu, debes pagar tu apuesta.
Esta claro ¿No? Si yo pujo 2 dólares, otro puja 3 y se “lleva la puja”, yo tendré que pagar mis dos dólares de apuesta.
Al principio todo sucede de forma normal, apuestas de 1 dólar, dos dólares, cinco dólares. Cuando las pujas llegan alrededor de los 15 dólares los ánimos se empiezan a caldear y las pujas suelen estar entre dos personas, en ese momento empieza el baile irracional.
Los participantes empiezan a caer en la cuenta de que si abandonan la puja y el otro contrincante se queda con los 20 dólares tendrán que pagar su apuesta.
Llegar hasta los 21 dólares, si tu contrincante abandona, tiene sentido, sólo perderás un dólar.
A partir de esa zona las pujas y el miedo a la pérdida dispara las cifras. ¿Sabes por qué? Aversión a las pérdidas, así lo denominan los psicólogos, la pérdida tiene mayor impacto sobre nuestros sentimientos que la sensación de ganar. En una de las pujas, un alumno llegó a pagar 204 dólares por un billete de 20.
En otro experimento proponía a los estudiantes dos opciones:
  • Ganar 50.000 dólares al año, cuando todo el mundo ganaba alrededor de 25.000.
  • Ganar 100.000 dólares cuando todo el mundo ganaba alrededor de 200.000.
Durante el experimento se dejo claro, que el poder adquisitivo no variaba en ninguna de las dos opciones, o sea que podrían comprar la misma cantidad de cosas.
¿Sabes cual fue el resultado? El 50% eligió la primera opción, preferían dejar de ganar 50.000 dólares al año, que ganar la mitad que la mayoría.
Somos o no somos irracionales con el dinero.